jueves, 29 de noviembre de 2007

DOCUMENTO PLAN VERDE

El Ecuador ha sido catalogado por la comunidad científica internacional, como uno de los 17 países megadiversos del mundo, con 9,2 especies de animales y plantas por cada km2. Esto, sin duda, lo hace uno de los países más especiales de la tierra.
La mayor parte de nuestra diversidad está concentrada en los bosques húmedos tropicales como es el caso del Centro Sur de la Amazonía, (CSA), en Pastaza y Morona Santiago, provincias que mantienen el 80% de sus bosques originales. Por esta razón el CSA ha sido reconocido por el Ministerio del Ambiente como una zona prioritaria para la conservación y el manejo sustentable de su biodiversidad.
El buen estado de los bosques del CSA no es sólo una coincidencia, sino que es el resultado de su buen manejo y defensa por parte de los pueblos ancestrales que habitan en la zona. Allí viven siete de las 27 nacionalidades y pueblos indígenas del Ecuador, según el Codenpe: los Shuar, Achuar, Kichwa, Shiwiar, Andoas, Huaoranis y los Záparas los cuales han sido reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad.


En contraste, en el resto del territorio ecuatoriano, cada hora desaparece un área de bosque del tamaño del Estadio Olímpico Atahualpa, debido a nuestro modelo de desarrollo basado en la explotación no sustentable de los recursos naturales. Desde 1 996 unas 200 000 hectáreas de bosques nativos se pierden cada año.
La explotación petrolera es el motor principal de esta deforestación. En el nororiente de la Amazonía, la colonización con la consiguiente extracción maderera y el desplazamiento de las comunidades locales son algunos de los impactos directos e indirectos generados por la actividad petrolera.
Es necesario destacar que la explotación petrolera, no ha impulsado el desarrollo de las poblaciones en donde se ha realizado esta actividad, la prueba de ello es que en las provincias nororientales, el 75% de su población es considerada pobre según el SIISE.
Hoy en día, cuando el mundo entero es afectado por el cambio climático, hay que tomar en cuenta que los bosques nativos como los del CSA son los encargados de convertir el dióxido de carbono, emitido principalmente por la combustión de combustibles fósiles, en oxigeno y así contrarrestar el efecto invernadero. Además al conservar estos bosques, se podrían generar fuentes alternativas de empleos sustentables y sostenibles a largo plazo como son la producción de artesanías, el desarrollo de empresas eco turísticas e investigaciones científicas.
El Ecuador tiene hoy, una oportunidad histórica de sustentar su desarrollo económico, social y ambiental en base a un manejo inteligente de su principal activo, sus recursos naturales, desarrollando propuestas innovadoras como el Plan Verde.
La iniciativa del Plan Verde promueve un modelo alternativo de desarrollo para el Ecuador, reconociendo que tenemos una diversidad humana, cultural y natural que tiene un valor incalculable, y que a través de una administración sustentable de los recursos, lo podemos potenciar para ser un motor de un esquema innovador, que genere una política macroeconómica y fiscal menos dependiente del petróleo.
El Plan Verde congrega a las organizaciones de las nacionalidades indígenas y de la sociedad civil que trabajan en la Amazonía, las ONG ambientalistas y el sector gubernamental.
La cristalización de este modelo alternativo tendrá como punto de partida la no expansión de la frontera petrolera en el CSA. Si el Ecuador toma esta decisión, se posicionaría como un país que habrá reducido la conflictividad social vigente en la Amazonía, a través de la implementación de un modelo alternativo de desarrollo.
El país estaría posicionado internacionalmente como pionero en la búsqueda de un desarrollo sustentable y equitativo. Esto le permitirá al gobierno, capitalizar su imagen para atraer inversiones y relaciones de cooperación bilateral y multilateral, en condiciones favorables para su desarrollo soberano y de largo aliento.

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